Seis momentos que lo cambiaron todo
2012: El becario que se volvió analista (0 meses de diferencia)
El contexto: entré oficialmente como analista en JPMorgan justo después de que RoboCup 2012 concluyera en la Ciudad de México. Mi chamba: ayudar a construir las bases de la Banca Privada para dar soporte a la operación local en México.
Al mismo tiempo, andaba dándole forma a la liga Rescue como Technical Committee Chair y nos estábamos poniendo creativos.
Metimos un reto “Superteam” en Brasil donde un robot tenía que atravesar arena que simulaba una playa. Suena divertido, ¿no? El problema: la arena y los servomotores no se llevan bien. Algunos mentores me querían correr. ¿Pero los chavos? Les encantó. Se las ingeniaron para resolverlo. Compitieron sin ningún problema.

Lo que aprendí: las limitaciones encienden la creatividad. En JPMorgan, cuando teníamos restricciones presupuestarias o sistemas heredados, pensaba distinto. No esperaba condiciones perfectas; trabajaba con lo que tenía. Eso me lo enseñaron los chavos.
Por qué importó: la energía de estar haciendo algo de verdad innovador (aunque “innovador” quisiera decir “robots en la arena”) se me contagiaba al trabajo. Llegaba a JPMorgan más metido porque estaba resolviendo problemas reales en RoboCup. Y esa mentalidad de resolver problemas la llevé al trabajo en la plataforma.
2016: El General Chair que lideró sin autoridad (5 meses de diferencia)
El contexto: cinco meses después de que me promovieron a Associate Software Engineer, me nombraron General Chair de RoboCupJunior. Eso significaba coordinar el evento internacional: la operación, la logística y la alineación con los comités.
Aquí está lo que casi nadie entiende del voluntariado: no tienes ni tantita autoridad. La gente que coordinas tiene un trabajo a tiempo completo. Están ahí porque les importa. No puedes exigir. Lo único que puedes hacer es inspirar.
Mientras tanto, coordinaba entre husos horarios que iban de Estados Unidos a Japón. Los comités técnicos tenían que ponerse de acuerdo sobre las reglas y, a la vez, adaptarlas a los entornos educativos de su época. Trabajábamos de forma asíncrona, discutiendo el diseño de los retos mediante foros y documentos.
El salto llegó cuando nos dimos cuenta de que estábamos dispersos. Así que construimos el RoboCupJunior Forum: un espacio seguro donde estudiantes, mentores, papás y miembros de los comités podían colaborar, hacer preguntas y armar una comunidad de verdad.

Lo que aprendí: colaborar de forma asíncrona entre continentes y sin autoridad directa no es una limitación; así es como funcionan de verdad los equipos modernos.
Por qué importó: cuando llevé ese enfoque de “primero el foro” a proyectos de JPMorgan que abarcaban varias regiones, transformó nuestra manera de comunicarnos. Dejamos las juntas interminables de Zoom y empezamos a construir espacios compartidos donde cada quien aportaba en su tiempo. Funcionó mejor. La gente pensaba más en las cosas. Las decisiones salían mejor.
2018: Cuando los dos mundos chocaron (un giro inesperado)
El contexto: esto no encaja bien en la línea del tiempo, pero es importante.
JPMorgan contrató a Manuela Veloso como Head of AI Research. Si sabes de robótica, sabes quién es Manuela: pionera en sistemas multiagente y trustee fundadora de RoboCup.
Yo no trabajaba directamente con ella. Ella no me conocía.
Pero pasó algo increíble: JPMorgan empezó a aparecer en RoboCup. Llegó el equipo de marketing. Venían emocionados. Conocieron mi trabajo en la federación. JPMorgan publicó un artículo sobre mi participación en RoboCup en su intranet.
Por primera vez, mi “proyecto paralelo” ya no andaba escondido en las sombras: mi propio empleador lo celebraba.

Lo que aprendí: las organizaciones que valoran lo que aportas fuera de la oficina son raras. Cuando das con una, puedes dejar de fingir que eres dos personas distintas.
Por qué importó: después de esto, todo cambió. Ya no estaba administrando dos carreras en paralelo. Las estaba integrando. Mi experiencia en RoboCup se convirtió en un activo para JPMorgan, no en una distracción. Y mi experiencia en JPMorgan le dio credibilidad a RoboCup.
2019: El miembro del consejo que fue testigo de la generosidad de verdad (2 meses de diferencia)
El contexto: dos meses después de que me promovieron a Senior Associate en JPMorgan (y de mudarme a Nueva York), entré al Consejo Directivo de la Federación Mexicana de Robótica, el capítulo nacional que organiza las actividades de RoboCup en México.
Esperaba ver competencia. Lo que presencié fue otra cosa.
Un equipo de una escuela de bajos recursos llegó al nacional. En plena competencia, sus motores fallaron. Se les acababa el tiempo. El equipo que iba en primer lugar en ese momento —justo contra el que competían— les compartió refacciones. No después de la competencia. Durante. Mientras competían.
Ese equipo no ganó. Pero pudo terminar. Pudo aprender. Pudo vivir la competencia completa.

Lo que aprendí: este trabajo no se trata de posiciones en una tabla. Se trata de crear entornos en los que la gente se ayuda entre sí para salir adelante.
Por qué importó: ese momento cambió mi forma de ver la cultura organizacional. En JPMorgan empecé a plantear otras preguntas en las juntas de equipo: “¿Estamos dando espacio para que la gente se ayude? ¿Estamos optimizando para las posiciones o para el aprendizaje?”. Eso movió las conversaciones. Armamos equipos más colaborativos.
2021: El salto a VP (5 meses de diferencia)
El contexto: me promovieron a Vice President, Lead Software Engineer en JPMorgan en febrero. Después me mudé a Nueva York.
Al mismo tiempo, RoboCup se estaba reconstruyendo tras el cierre debido a la pandemia. El rol de General Chair había concluido. Venía la elección del Executive Committee.
Había una brecha entre quien yo era (un líder operativo que coordinaba el día a día) y quien RoboCup necesitaba (una voz estratégica que le diera forma al futuro de la federación).
Aprovechamos ese tiempo para construir. Trabajé con representantes regionales, voluntarios internacionales y exmiembros de los comités. Fortalecimos relaciones. Nos alineamos en torno a una visión común. Para julio, me eligieron para el Executive Committee con el respaldo genuino de la comunidad.

Lo que aprendí: las mejores transiciones de liderazgo no van de arrebatar el poder, sino de construir consensos.
Por qué importó: como VP en JPMorgan, estaba aprendiendo justo lo mismo. Pasar de la ejecución a la estrategia significaba pasar de “esto es lo que vamos a hacer” a “esto es por qué lo hacemos y quién viene con nosotros”. La reconstrucción de RoboCup me enseñó a sumar a la gente al camino.
2024: La revolución del registro (5 meses de diferencia)
El contexto: me reeligieron como miembro del Senior Executive Committee. Me seleccionaron para la cohorte de Expert Engineer (E2) de JPMorgan en diciembre.
En RoboCup identificamos un dolor de cabeza enorme: el registro de los equipos en la sede tomaba 15 minutos por equipo. Con más de 500 equipos, es un caos.
Trabajé con Marek y con Cvent, nuestro proveedor, para rediseñar el flujo de registro desde la perspectiva de los participantes. Nada de arquitecturas elegantes en la nube. Nada de frameworks de pruebas automatizadas. Solo colaboración cercana con el proveedor, comprensión del problema y simplificación del proceso.
Resultado: 3 minutos por equipo en el check-in. También simplificamos todo el proceso de registro en línea con el mismo software, sin costo adicional, tan solo repensando cómo funciona RoboCup en lugar de meter a la fuerza la robótica en un sistema pensado para congresos.
Sigue siendo uno de los logros que más me enorgullecen, no porque sea una maravilla técnica, sino porque resolvió un problema humano de verdad. Le quitamos fricción a toda la experiencia, desde el registro hasta el check-in en sede.
Además, empezamos a construir reglas para equipos principiantes que se pudieran usar en las superregionales, sentando las bases para que los equipos nuevos, con el tiempo, llegaran al evento internacional. Eso es acceso. Eso es inclusión.

Lo que aprendí: el impacto no radica en la complejidad de la tecnología. Está en entender lo que de verdad le importa a la gente y en eliminar fricción.
Por qué importó: cuando arrancamos la cohorte de Expert Engineer, nos enfocamos en el pensamiento sistémico: ¿cómo creas soluciones elegantes a problemas complejos? El rediseño del registro demostró que yo lo entendía. Simple no quiere decir fácil. Quiere decir entender primero el problema a fondo.
2025–2026: Liderazgo en la junta (6 meses de diferencia)
El contexto: me nombraron miembro de la Junta de Trustees de RoboCup en julio. Me promovieron a Senior Lead Software Engineer en JPMorgan en enero.
Los dos roles exigen pensamiento estratégico a gran escala. Los dos exigen representar a las comunidades y tomar decisiones con información incompleta.

Lo que aprendí: en este nivel ya no administras tareas, ni siquiera personas; les das forma a futuros.
Por qué importó: la verdad, este todavía lo estoy descifrando. Pero de algo estoy seguro: tener un rol que me obliga a pensar a nivel global (RoboCup) me hace un mejor estratega en JPMorgan. Y tener la disciplina financiera y operativa rigurosa de JPMorgan me vuelve más cuidadoso con la sostenibilidad de RoboCup.
El patrón que no planeé
Si miro estos momentos, hay una correlación clara: cada avance importante en un mundo ocurrió a unos cuantos meses de un avance en el otro.
¿Por qué?
No es magia. No es suerte. Es una transferencia de habilidades.
Cuando resuelves problemas en contextos completamente distintos, desarrollas adaptabilidad. Cuando lideras a gente que no te reporta, desarrollas influencia. Cuando construyes comunidades transcontinentales, desarrollas resiliencia.
No son habilidades que se transfieran horizontalmente en tu industria. Se transfieren a todos lados.
Y hay otra cosa: la energía se contagia. Cuando algo de verdad te emociona, la gente lo nota. Llegas distinto. Resuelves distinto. Inspiras distinto.
JPMorgan lo notó. RoboCup lo notó. Los dos salieron ganando.
La parte honesta: el sacrificio existe
Necesito ser claro en algo: esta no es una historia sobre hacer malabares con dos carreras sin despeinarme.
Una o dos veces al año tengo que estar despierto a las 4:00 de la mañana para las juntas de representantes regionales con gente de Europa y de Asia. Preparo presentaciones para RoboCup mientras cierro los sprint reviews. He rechazado cenas del equipo para meterme en llamadas internacionales. Me he saltado planes familiares de fin de semana por llamadas urgentes de coordinación entre husos horarios.
A veces es agotador.
Y aun así elegiría este camino otra vez, sin dudarlo.
Porque la pregunta no es “¿Puedo con las dos?”. La pregunta es: “¿Quién soy cuando persigo solo una?”.
Cuando te comprometes con algo más allá de tu quincena —algo que de verdad te importa—, te vuelves alguien distinto. Alguien que resuelve problemas con creatividad, lidera sin autoridad, construye comunidades y piensa a largo plazo.
Te vuelves más interesante. Más resiliente. Más valioso.
Esa versión de ti se muestra en el trabajo. Tu empleador se beneficia. Y tus promociones lo reflejan.
Lo que quiero que sepas
Si estás leyendo esto y pensando “me encantaría ser voluntario en educación STEM, pero no puedo; tengo demasiado en el trabajo”, te entiendo. La presión del tiempo se siente real.
Pero esto es lo que he aprendido: esa presión del tiempo es, en parte, una ilusión.
No persigues tu pasión además de tu carrera; la persigues como parte de tu desarrollo profesional. No estás sumando otro trabajo. Estás integrando otro entorno de aprendizaje.
Cada habilidad que desarrollas como voluntario te hace mejor en tu trabajo diario. Cada problema que resuelves en el trabajo comunitario te enseña algo que vas a usar en lo profesional.
¿Y la energía que sacas de hacer un trabajo que importa? Esa sí es sostenible. Más sostenible que simplemente optimizar para las promociones.
La verdadera correlación

Cuando miro mi línea del tiempo —de becario a senior lead, de coordinador voluntario a trustee de la junta—, la correlación no está en que las promociones se alineen entre sí.
Está en convertirse en alguien que importa en dos mundos. Y en cómo esa persona vale más en ambos.
Si tienes algo que te apasiona —robótica, educación STEM, mentoría, construcción de comunidad, lo que sea—, no esperes el momento perfecto en tu carrera.
Empieza ya. Constrúyelo poco a poco. Conecta tus mundos.
Y observa lo que pasa.
La correlación no es casualidad. Es el resultado natural de ser genuinamente excelente en algo que te importa. Y esa excelencia no se queda escondida: se asoma por todos lados.
Roberto es Senior Lead Software Engineer en JPMorgan Chase y miembro de la Junta de Trustees de la Federación RoboCup. Es voluntario en educación STEM desde 2011, construyendo comunidades y creando oportunidades para miles de estudiantes de todo el mundo a través de la robótica.
Si estás pensando en involucrarte en la educación STEM o ya andas haciendo malabares con varias pasiones, me encantaría leer tu historia en los comentarios. ¿Qué es lo único que perseguirías si el tiempo no fuera un obstáculo?